miércoles, 20 de abril de 2011

Metro y juventud y viceversa

Cada día de mi vida, desde hace bastantes años, cojo el metro. Pierdo bastantes horas en él sentado con un libro que me distraiga del largo trayecto desde mi casa en el confín del mundo, hasta el barrio de mi instituto o de quedada con mis amigos.

El caso es que mi madrastra dijo una vez que en el metro es donde más personas “raras” vas a ver en tu vida.
Razón no le faltaba. Sin embargo lo que más veo son jóvenes como yo. Más bien no como yo, si no en la absoluta o casi absoluta desgracia.

Si escucho con un poco de atención puedo sacar la conclusión de que en la juventud solo saben “hablar” de sustancias estupefacientes, experiencias varias con la policía, sexo y fieshzta. ¡No soy ni mucho menos un viejo precario! Pero hay tantas cosas en las que pensar y hablar, que ceñirse a SOLO estos temas…me da pena. Mucha pena.

Si abro los ojos y observo con mínima atención puedo ver muchas cosas desagradables que me tocan los testículos molestan= Chicos potando un viernes/sábado por la noche. El dichoso móvil con música inaguantable que a nadie interesa. Gritos y conversaciones expuestas en un volumen que taparían perfectamente el sonido de despegue de un avión...

Juventud. Divino tesoro…mal aprovechado.
¡Quiero leer tranquilo de una vez!







PD: Te quiero con locura. 

sábado, 9 de abril de 2011

El puente.

-Me gustaría contarte algo -dijo tímidamente-, pero no voy a hacerlo. -¡No me hagas eso! Ahora que lo dices, ya me lo tienes que contar. -Pero... -Vamos, hay confianza, ¿no? Se encendió un cigarro con delicadeza, y expulsó el humo lentamente para saborearlo. -Sé que es una tontería, pero te quiero siempre a mi lado. No es porque me lo pase en grande contigo, ni porque me atraigas, ni porque sienta que te atraigo a tí tambien. Me gustas, en serio. Pero no quiero que me quieras de ese modo. Sería una relación basada en el amor, y odio el amor por encima de todo. Solo ha traído mierda a mi vida. -Continúa... -¿Sabes esa sensación de que tu corazón se aligera cuando ves algo o alguien a quien quieres, y parece que vaya a echar a volar? Pues no la quiero. Quiero que podamos hacer cientos de cosas sin sentido, que me mires fíjamente y sonrías, que sigas diciendo que soy una pasota mientras te ríes... pero no quiero que nos acostemos. Ensuciaría toda mi imagen de amistad especial. No quiero sexo contigo. No quiero que me beses, ni que me acaricies. Quiero que seas frío, pero cálido a la vez con una sonrisa. Quiero seguir toda la vida sin que me veas llorar. En realidad me gustaría no llorar más, porque más de una vez lo haría contigo y es una mariconada. Es superficialmente profundo. Me gustaría algo así. ¿Entiendes mi concepto de amistad especial? Él se quedó mirándola fíjamente durante unos segundos, ambos callados. Ella hizo un gesto pidiendo su aprobación, y él sonrió con una de esas sonrisas torcidas que tanto le gustaban. -Estás completamente loca, ¿lo sabías? Tienes un enredo de conceptos en la cabeza increíbles. -¿No vas a decir nada más? -Oh, claro. ¿Tienes fuego? Ella se puso furiosa, pero no expresó nada ni verbalmente ni gestualmente. Se limitó a encenderle el cigarro y miró al frente, ofendida y callada. -Oye... -Dime -dijo ella, fríamente-. -Quiero pasar mi vida contigo. -¿Qué quieres decir? -Olvídate de las frases con doble sentido, de los sarcasmos, las ironías, los cinismos y todas esas mierdas que siempre tienes en la cabeza. Solo interpreta limpiamente. -No existe la pureza de una frase, apenas existe la pureza de las palabras. Solo existe en los gestos, en las miradas y en las acciones. Se miraron, entonces él le besó en la mejilla. Ella se sorprendió de tal gesto, y salió corriendo hacia el puente. Se paró a mirar el río fluir, y a las gentes pasear por la orilla. Estaba confundida. Jadeando, apareció él y la agarró del brazo. Se miraron, ella estaba asustada y él, enfadado. Y se besaron sin más durante un instante. -Quiero pasar mi vida contigo. -Yo tambien.

martes, 5 de abril de 2011

Binomio

Me despierto temprano. 9.30 de la mañana. Al primer toque sonoro del despertador me levanto como si hubiera un incendio y tuviese que escapa rápidamente.
Mientras el agua rocía mi cuerpo en la ducha, mi mente intenta conectarse con la tuya. ¿Estará nerviosa como yo u el sueño se lo impide? Salgo. Me afeito dejando las patillas cual Elvis Presley.
Miro al espejo bastantes veces antes de salir. No estoy mal. En mi cabeza hasta me digo. ¡Guapoooo!

He quedado con una de mis mejores amigas para dos cosas: ayudarme a escoger un regalo (o dos) y hacer la espera más amena. Lydia está incluso más inquieta que yo, al menos por fuera.
Finalmente decidimos regalarla un DVD de su grupo favorito, una caja de bombones, más una libretita rellena de dedicatorias escritas por muchos amigos.
El encuentro está cerca. Mi nerviosismo y mis ansias aumentan sustancialmente cada minuto que pasa.
14:00. Recibo una llamada suya. Como era de esperar, se va a retrasar y el lugar de encuentro pasa a ser otro (no muy lejos tampoco).
Cuando Lydia y yo llegamos a Plaza Mayor, nos encontramos de casualidad con un amigo suyo que reconozco por fotos. “Están a 2 minutos”- me dice. Mi corazón va a salir de su estacionamiento. Mi pulso es multado severamente por exceso de velocidad.
-¡Mira atrás, ahí está, ahí está! –grita mientras bombardea mi hombro con pequeños golpecitos de excitación.
Entonces sí que llego al estado máximo de nerviosismo. Un poco más y entro en coma.
No me atrevo a mirar atrás. Quiero, pero no puedo. De todas formas mi parálisis no dura, mucho, pues aparece por mi franco derecho.
Ojalá pudiera explicar lo que siento en este momento. Lo más cercano es realidad. Eso, realidad. Ella en carne y hueso. Por fin.

Al principio del camino hacia un parque, me siento mudo. Luego mudo y finalmente ansioso. Ansioso por el hecho de querer tocarla, besarla y detenerme un rato para poder asimilar que esto estaba pasando.
Finalmente llegamos al sitio en cuestión. Una zona sombreada por árboles, así que para ganar tiempo, suelto mi primer regalo. El DVD. Me da un abrazo. Posiblemente desea besarme, pero quiere que me lo gane con algo más y que dé el primer paso.
Le tapo los ojos. No sé porqué, pero se los tapo con una de mis manos. Tampoco sé muy bien que decirle. En verdad sí. Quiero soltarle que la amo con locura, que deseaba este momento como posiblemente no haya deseado nada en mi vida. Sin embargo cuando me doy cuenta de que los nervios me pueden…ya se lo he dicho. E incluso le he pedido un beso. Y me lo concede.

Decir solo que los vellos de mi piel se erizaron, sería desprestigiar todo lo demás que me pasa. Mi mente lucha por asimilar el momento. Mis manos son impulsadas a la aventura de su cuerpo. El pecho arde. Mi alma no puede almacenar más alegría. La amo.
El día va pasando con absurda rapidez. A su lado el mundo no existe. El tiempo, que tan poco había ayudado en la eterna espera, una vez más se ríe de mí. No da tregua.
Entonces se va. De la misma forma sencilla y fugaz con la que apareció ante mis ojos, desaparece.
Y de repente vuelves a la vida. Despierta una vez más del típico suelo por el que darías todo por conservarlo.

Soy feliz. Los recuerdos dejan una tonta sonrisa imposible de apagar. No obstante, en frío me entristezco. No es que no la vaya a ver nunca más, pero se va hacer eterno.
Y ahora todo es tremendamente raro. Binomio. No hay otra forma de explicarlo. Dulces recuerdos que dejarán paso a otros mejores, pero hasta entonces…

lunes, 21 de marzo de 2011

Senos, la clave de la humanidad.

 Desde que era terriblemente pequeño, una parte del cuerpo femenino ha dominado mi ser de manera alarmante.
Todo empezó cuando era bebé. Al parecer tenía un pequeño problema para dormir, que solucionaba con un pequeño trasteo en los senos de mis tías o madre. Esta agradable (y necesaria) medida, corrompió mi mente de por vida.
Fui creciendo y esta pura obsesión seguía ahí. Incluso antes de la adolescencia ya me auto-sorprendía con la boca abierta, mientras ponía los ojos cual platos, ante el bonito paisaje de un escote mínimamente apurado.
Mientras los meses iban pasando, la cantidad de hormonas también. Con las hormonas apareándose cual chinos, mi admiración a los pechos iba llegando a un punto casi preocupante.
¡Y llegó la adolescencia! Esa etapa en la que uno se “motiva” por cualquier chorrada de carácter erótico. Lo mejor de todo es que no solo vivía maravillado por tan fascinante órgano, si no que de tanta admiración, empecé a estudiar y visualizar (aún más) su ciencia.
Con paciencia y dedicación me convertí en todo un experto en la materia.
Creé una lista con nombres según su forma. Adivinaba tallas con un superficial vistazo e incluso inventé tácticas para palparlos sin que el prójimo se diese cuenta o simplemente pensase que había sido sin querer.
Si lo miramos desde un punto objetivo, la mama es un pedazo de carne que hace puenting en la parte superior del tórax. ¡Pero lo objetivo no sirve de nada en el mundo tetil! Yo no puedo apoyar esta teoría, pues el amplio universo pechonal es mucho más complejo y extenso de lo que todo el mundo piensa.
No solo produce placer visual, sino que también en el del tacto, en la degustación papilar e incluso en la del olfato.

En fin. Después de más de 100 entradas en el blog y ninguna acerca de una de mis obsesiones más acérrimas, ya le tocaba el turno.
Por favor, no infravaloréis tan perfecta parte del cuerpo femenino. Ellas o ellas que leéis esto...sacadlos provecho. Amad a los pechos como yo lo hago. 


...y de regalo:

martes, 8 de marzo de 2011

Tiene mucho más de lo que necesito para ser feliz ( II )

...y entonces llegó ella. 
Entre quejas e impedimentos varios de mi hermana, me metí en un foro de literatura juvenil. Huelga decir que era el primer foro del estilo, y el hecho de que me metiese y mucho más seguirlo y participar asiduamente en él, es algo cuanto menos atípico en mí.
S-de Libros (publicidad) está formado, en su mayoría, de chicas rondando la adolescencia. Digo féminas porque rarísimo es ver a un hombre. Habían 2 o 3 contándome a mí. Pero esto no importa. Estoy aquí para describiros el como llegó ella.


Un día como otro cualquiera, entré en el foro y cotilleé en el apartado de "presentaciones". Vi a una usuaria diferente al resto. Era excesivamente original. 
Teníamos unos gustos satanicamente parecidos a los míos y encima su forma de escribir simpática, agradable y propia me gustó. No fue nada parecido amor a primera leída, ni mi corazón se agitó cual botella de champán en manos de un corredor de F1, pero sí buenro. Buenro y ya está.
Pasó un escaso tiempo hasta que le pedí la cuenta de messenger (msn). "Acabo de ver tu mensaje, y aún a riesgo de arrepentirme después te diré que estoy conectada ya mismito." (MUAHAHAHAHAHAH).
Al principio las conversaciones eran muy esporádicas, cortas y con frikadas varias como único tema.
Pero con el tiempo las charlas aumentaron de frecuencia, duración y contenido.
Al paso de un mes (más o menos) de las charlas vía msn, empecé a sentir "algo" por esa chica y al parecer fue mutuo, pues hace exactamente un mes; decidimos llevar "ésto" a un punto más importante e íntimo.
¿Te puedes enamorar de alguien que no has visto jamás? ¿Funcionan las relaciones a distancia? La 1ª pregunta me causa especial curiosidad, pues es una circunstancia que negaba a creer. Pero en fin, hasta que no lo vives, no lo sabes.
Y a la 2ª pregunta no puedo responder. Por ahora todo va bien. Mejor. Genial, maravilloso y cada día que pasa la relación se afianza.
Es muy complicado de creer que una persona con la que solo tienes contacto virtual, pueda poseer mucho más que lo que necesitas para ser feliz, pero así es. 
Cuando ese sujeto tiene la llave que cierra tu vacío, la pieza del puzzle que necesitabas para estar pleno de alegría; no importa, en un principio, que esté lejos. La quiero con locura. 


Siento ponerme tan "cursi" estas últimas semanas, pero no puedo ocultar el buenro que llevo dentro xD



martes, 1 de marzo de 2011

Tiene mucho más de lo que necesito para ser feliz ( I )

 Hace mucho tiempo nació este blog. Mucho tiempo significa cuatro años, es decir, algo menos de 1/4 parte de mi vida.
Cuando este "bicho" surgió de la nada, éramos cuatro. Cuatro adolescentes muy diferentes el uno del otro.
De todos esos, se podría decir que el único que lo tomó realmente en serio fui yo. Tanto es así, que después de idas y venidas de personal, aquí sigo.
El diario ha sido testigo de mis más representativas etapas. En primer lugar se podría ver a un Walter despreocupado, sencillo y vivaz.
La 2ª fase, la peor, trataba al rededor de un "yo" pesimista, tristón y gris en todos los aspectos. Todo por culpa del amor. Mejor dicho...falta de él.
El tercer y último nivel trata sobre un chico crecido, renovado y acorde con su edad. Algo más sabio, más equilibrado; pero ya no confía en el amor.
Lo buscaba y a pesar de que muchas veces creía encontrarlo, todo era humo. Siempre faltaba algo.
Pero mi anterior yo seguía soñando. Era muy difícil encontrar lo que buscaba, por eso me conformaba con vivir en el letargo.
El blog seguía creciendo. Ilusiones, reflexiones púdicas y sobretodo historias del pasado. Mi presente era genial. Me divertía muchísimo, me iban bien los estudios, mis amigos y conocidos me querían; pero yo, humano e inconformista por naturaleza, quería más.
Hay gente que dice que el amor es innecesario, que se puede vivir sin él. Y realmente les doy la razón. Nadie o casi nadie ha muerto por escasez de cariño "parejal" (no existe la palabra, pero mola demasiado); no obstante dudo muchísimo que alguien, por muy apático y autónomo que sea, llegue a sentirse pleno, llegue al punto "especial" de felicidad sin esa materia impalpable llamada amor.
No menos cierto es que existen varios tipos de amor: el que sientes por tu madre, tus amigos o por el póster de una actriz porno, pero yo me refiero a otro tipo. Al tipo que te hace levitar y sentir "algo maravilloso" con cada acción u palabra del prójimo. A ese tipo me refiero.
Muchos pensarán que no existe. Que es pasajero. Otros creen que sí, que existe, pero es imposible de encontrarlo en mayúsculas. También hay un tercer grupo que ha sentido y experimentado esa sensación inexplicable narrada anteriormente, pero una vez finalizado, nunca más volverán a sufrir nada igual.
Pues bien. Yo pensaba que pertenecía a este último grupo. Sentía que nunca más volvería a estar lleno de gozo. Que nunca más levitaría por unas pocas palabras o por insignificantes gestos.
Pero llegó ella y cambió todo, cambió mi mundo.


-Continuará-

lunes, 14 de febrero de 2011

San Valentin

La fragilidad humana de Salvator Rosa (como no
encontraba una imagen adecuada, voy a sacar
a la luz mi cuadro favorito)
Hacemos la vida más complicada, deprimente y obtusa de lo que es. 
Cuando es navidad que si está hecha para el consumo.
Cuando llegan las campanadas de año nuevo, que si odio esa fecha porque mis familiares no se quieren y son todos unos hipócritas.
Y lo de San Valentín, que si no hace falta porque yo quiero a mi pareja y a mis amigos todos los días del año.
Sin embargo no sé porque nos cuesta tan poco pensar en negativo. ¿No podemos pensar que la navidad es una fecha para dejar de ser rácanos y compartir un poco de lo que tenemos con el resto?
Cuando es año nuevo...¿Cuesta estar un jodido día con tu familia aunque los odies? La familia es importante y perder esos lazos es realmente triste según mi punto de vista.
Y cuando es San Valentín que si no me hace falta una fecha para decirle te quiero a la persona que quiero o a los amigos que quiero a mi lado. Pero ya que hay un día para eso...¿tanto nos cuesta? ¿Tan insensibles somos como para perder uno de los factores más importantes que mueven el mundo como el amor?
Y sí...no soy un ignorante. Sé que todas éstas celebraciones están hechas para el consumo. Pero porque en vez de comprarle una playstation 3 con cable HDMI a nuestra pareja/amigo u persona que queremos, le regalamos una carta o una rosa de los chinos e incluso las 2 cosas; ¡fíjate que consumismo más grave! Eso no cuesta nada y hace mucha ilusión



PD: Me he quedado agustísimo